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El Proyecto Hepta se inauguró con una primera acción
que tuvo lugar en Sargadelos (Cervo-Lugo) entre el 1 y el 8 de Julio.
En esta acción, el escultor, pintor y fotógrafo Georges
Rousse realizó, en colaboración con los componentes
del grupo Berrogüetto, una serie de intervenciones en diferentes
espacios abandonados pertenecientes al conjunto Histórico-Artístico
de Sargadelos, importante complejo industrial edificado a finales
del siglo XVIII en Cervo, y de especial relevancia en el mundo del
arte y de la cultura en Galicia. En este excepcional marco, los
componentes del grupo fueron objeto de una serie de fotografías
que luego se integraron en el espacio como un elemento más
en la intervención de Rousse, quien vuelve a fotografiar
el espacio para lograr la obra final: una imagen y la portada de
Hepta...
SOBRE GEORGES ROUSSE Y LA INTERVENCIÓN CON BERROGÜETTO
EN SARGADELOS
Georges Rousse es mundialmente conocido por sus intervenciones
en lugares abandonados, en ruinas o en vía de demolición
que modifica durante el tiempo necesario para fotografiarlos y de
esa forma reinterpretarlos, haciéndolos trascender a través
de las imágenes resultantes.
Rousse nace en París en 1947. Mientras practicaba diferentes
modalidades de fotografía (publicidad, arquitectura) su pasión
le empujaba hacia una practica artística de este medio siguiendo
las huellas de los grandes maestros americanos, Edward Steichen,
Alferd Stieglitz o Ansel Adans. Con el Land Art desarrolla su iniciativa
de intervención en el espacio fotográfico con la utilización
de la pintura en el espacio. Georges Rousse se vuelca entonces hacia
la una meditación plástica extraída de los
lugares y espacios abandonados o en ruinas que transforma antes
de su destrucción.
El trabajo de Rousse es una evocación de la ruina que supone
el abandono de espacios que tuvieron una función de creación
de riqueza para convertirse en cadáveres, en naves a la deriva
de un mar turbulento como es el del desarrollo. En primer lugar,
Rousse busca un edificio vacío que tenga algún interés
específico, pero que además, después de una
larga vida de uso, esté destinado al abandono, a desaparecer
con su particular memoria: almacenes, cárceles, establos
y, en esta ocasión, las antiguas instalaciones de Sargadelos.
El segundo paso es elegir uno de los espacios interiores de ese
lugar. A partir de ahí Rousse se transforma en un constructor.
Reconstruye el espacio, introduce nuevos elementos y formas, pinta
con colores fuertes fragmentos de muros, techos y suelos, creando
estructuras geométricas que contrastan en su abstracción
con lo irregular de la realidad, del resto del edificio, y que se
interponen entre la mirada del espectador y el espacio real.
El trabajo de Georges Rousse es híbrido e inclasificable
ya que convoca simultáneamente la fotografía, el dibujo,
la pintura, la escultura y la arquitectura. Su obra parte del deseo
de renovación de nuestra percepción y de la comprensión
del mundo que nos envuelve a través del ritual artístico
al que somete el espacio, replanteándose nuestras certidumbres
y hábitos perceptuales. El resultado final es una fotografía
en la que aparece un espacio imaginario que en realidad no existe.
Es la obra de un pintor que fotografía su propia obra.
Para la realización de la intervención junto a Berrogüetto
en Sargadelos, el artista francés, Georges Rousse, utilizó
un tema conductor propiciado por el propio grupo Berrogüetto
y que gira en torno al número 7 (en griego, Hepta) -un número
con mágicas connotaciones en innumerables culturas y que
constituye también el eje principal sobre el que gira el
nuevo trabajo discográfico del grupo gallego- y utilizó
los siete componentes del grupo para la realización de varias
fotografías que se incluyeron en gran formato en el espacio
intervenido. Esta fue la primera vez que Georges Rousse incluye
seres humanos reales en sus trabajos sobre el espacio.
Georges Rousse posee un extenso curriculum y ha obtenido distintos
e importantes premios como el Premio ICP de Nueva York, o el Premio
Nacional de Fotografía en Francia.
EL ESPACIO INTERVENIDO:
EL CONJUNTO HISTÓRICO-ARTÍSTICO DE SARGADELOS
La elección de Sargadelos como espacio "mágico"
responde a la importancia que Berrogüetto y Rousse conceden
al hecho de que este lugar y las industrias que albergaban han sido
el germen del florecimiento de una renovada industria cultural de
vital importancia y significación en Galicia a partir de
la mitad del siglo XX.
Pero el origen de Sargadelos hay que remontarlo a 200 años
atrás, cuando el ilustrado gallego-asturiano Antonio Raimundo
Ibáñez, al que el pueblo y los primeros historiadores
hicieron Marqués de Sargadelos, creó un complejo industrial
que puso en funcionamiento la primera siderurgia integral de España
a finales del siglo XVIII, y que se destinaría luego a la
producción de cerámica de gran calidad. En 1875 se
consuma el cierre de la industria y se inicia la degradación
del conjunto arquitectónico, del que sólo se conservan
actualmente algunas construcciones.
Pasado un siglo, un proyecto recuperador de la memoria histórica
de Galicia, el Laboratorio de Formas, concebido por exiliados gallegos
en América y constituido por Luís Seoane e Isaac Díaz
Pardo, con la posterior incorporación del arquitecto Andrés
F. Albalat, restaura la producción de cerámica en
Sargadelos, crea el Museo Carlos Maside, Gráficas y Ediciós
do Castro, el Instituto Galego de Información, y ayuda a
la recuperación del Seminario de Estudos Galegos, en el que,
entre otras áreas, se integra el Laboratorio Geológico
de Laxe de la Fundación Parga Pondal.
Se trataba de restaurar en esta nueva etapa el espíritu
de empresa del antiguo Sargadelos, su concepción ética
de la empresa, alejada de cualquier tentación especulativa.
Sargadelos había sido concebida como una asociación
de recursos propios para, añadiéndole valor, poder
satisfacer necesidades auténticas, lo que significaba una
clara revolución frente a la empresa ideada como una asociación
de intereses para especular con necesidades y recursos. La empresa
de más aliento y prestigio del pasado industrial de Galicia
guardaba esta virtud fundamental que era necesario significar.
El Laboratorio de Formas solicitó en 1972 la declaración
del conjunto como Histórico-Artístico, protección
que le fue concedida ese mismo año.
NAVEGANTES...
Berrogüetto son navegantes, quizás porque su entorno
es el mar y su océano musical se sitúa en la síntesis
de una tradición renovada y una contemporaneidad militante,
una nave que no retrocede en su afán por descubrir nuevos
territorios para la música galaica, en una singladura que
afrontan con un espíritu renovado para disfrute de todos
aquellos que encuentren satisfacción en la unión de
lo moderno y lo tradicional; sus bodegas están abiertas y
en ellas tienen cabida todos aquellos elementos y/o influencias,
que sin perder la memoria de lo propio y sin miedo a lo ajeno, nuevo
o experimental, conduzcan esta nave a los profundos mares de la
innovación, la frescura y la belleza. En Berrogüetto
el directo es uno de sus mejores vientos. Un directo que afrontan
con temperamento y energía, sin negar su tiempo a la sutileza
y delicadeza que imprimen la interpretación de pasajes instrumentales,
baladas y canciones. Un directo que es un viaje por atmósferas
y ambientes que transportan al oyente a paisajes idílicos
ou a la cruda cotidianedad en un clima cargado de belleza. En la
comodidad de la butaca o en el bullicio de la parranda festivalera,
todo el mundo se siente justamente recompensado al final del viaje/periplo:
unos porque habrán dejado que el ritmo les lleve; otros,
extasiados por la hermosura y el embrujo salvaje de sus canciones
y, la mayoría, por haber disfrutado de las excelencias musicales
de este sorprendente sexteto gallego.
UNA REFLEXIÓN...
"Hay ciertas casualidades que pueden llegar a producir cambios
más o menos importantes en la vida cotidiana de una persona,
de un colectivo o mesmo de la humanidad. La obra de Georges Rousse
fue para mi un descubrimento de vital importancia, cuándo
por casualidad pude contemplar la exposición retrospectiva
mostrada a finaless del pasado año en el CGAC (Centro Galego
de Arte Comtemporáneo). Me sumergí y fuí desmenuzando
todo el proceso hasta llegar a comprender que se trataba de una
transformación artística del espacio existente plasmado
en una fotografía. El artista juega con el espacio y el espectador
juega a descubrir cómo lo ha hecho...una interacción
perfecta.
Como músico de la banda gallega Berrogüetto, no pude
evitar un analisis: profundizando en el sistema de trabajo que empleamos
para la elaboración de nuestra música caí en
la cuenta de que existe un paralelismo sorprendente respecto al
trabajo de Georges. Nuestro juego consiste en la recuperación
de melodías o coplas tradicionales condenadas a la desaparición,
el material empleado por Georges son arquitecturas condenadas a
la demolición, Georges introduce nuevas arquitecturas dentro
de otras ya existentes, nuestras composiciones conservan una estructura
o esencia tradicional. El seguinte paso es el arreglo o intervención
contemporánea de estas melodías que finalmente serán
grabadas en un soporte discográfico o reproducidas en un
escenario. La intervención del espacio y la fotografía
final de Georges sería el equivalente de nuestor arreglos
y del soporte discográfico o el directo.
Siete colores, una por cada uno de nosotros, cubrían nuestras
caras, su intervención se prolongó hasta completar
un total de siete días, el día siete del mes siete
a las siete de la tarde hicimos la presentación bajo el nombre
genérico de HEPTA que quizá, no lo se, haya sido una
casualidad más."
Quim Farinha
Berrogüetto
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