Ravachol
Actualizado: 20/07/2002

 

 

 

 
EL PROYECTO HEPTA


El Proyecto Hepta se inauguró con una primera acción que tuvo lugar en Sargadelos (Cervo-Lugo) entre el 1 y el 8 de Julio. En esta acción, el escultor, pintor y fotógrafo Georges Rousse realizó, en colaboración con los componentes del grupo Berrogüetto, una serie de intervenciones en diferentes espacios abandonados pertenecientes al conjunto Histórico-Artístico de Sargadelos, importante complejo industrial edificado a finales del siglo XVIII en Cervo, y de especial relevancia en el mundo del arte y de la cultura en Galicia. En este excepcional marco, los componentes del grupo fueron objeto de una serie de fotografías que luego se integraron en el espacio como un elemento más en la intervención de Rousse, quien vuelve a fotografiar el espacio para lograr la obra final: una imagen y la portada de Hepta...

SOBRE GEORGES ROUSSE Y LA INTERVENCIÓN CON BERROGÜETTO EN SARGADELOS

Georges Rousse es mundialmente conocido por sus intervenciones en lugares abandonados, en ruinas o en vía de demolición que modifica durante el tiempo necesario para fotografiarlos y de esa forma reinterpretarlos, haciéndolos trascender a través de las imágenes resultantes.

Rousse nace en París en 1947. Mientras practicaba diferentes modalidades de fotografía (publicidad, arquitectura) su pasión le empujaba hacia una practica artística de este medio siguiendo las huellas de los grandes maestros americanos, Edward Steichen, Alferd Stieglitz o Ansel Adans. Con el Land Art desarrolla su iniciativa de intervención en el espacio fotográfico con la utilización de la pintura en el espacio. Georges Rousse se vuelca entonces hacia la una meditación plástica extraída de los lugares y espacios abandonados o en ruinas que transforma antes de su destrucción.

El trabajo de Rousse es una evocación de la ruina que supone el abandono de espacios que tuvieron una función de creación de riqueza para convertirse en cadáveres, en naves a la deriva de un mar turbulento como es el del desarrollo. En primer lugar, Rousse busca un edificio vacío que tenga algún interés específico, pero que además, después de una larga vida de uso, esté destinado al abandono, a desaparecer con su particular memoria: almacenes, cárceles, establos y, en esta ocasión, las antiguas instalaciones de Sargadelos. El segundo paso es elegir uno de los espacios interiores de ese lugar. A partir de ahí Rousse se transforma en un constructor. Reconstruye el espacio, introduce nuevos elementos y formas, pinta con colores fuertes fragmentos de muros, techos y suelos, creando estructuras geométricas que contrastan en su abstracción con lo irregular de la realidad, del resto del edificio, y que se interponen entre la mirada del espectador y el espacio real.

El trabajo de Georges Rousse es híbrido e inclasificable ya que convoca simultáneamente la fotografía, el dibujo, la pintura, la escultura y la arquitectura. Su obra parte del deseo de renovación de nuestra percepción y de la comprensión del mundo que nos envuelve a través del ritual artístico al que somete el espacio, replanteándose nuestras certidumbres y hábitos perceptuales. El resultado final es una fotografía en la que aparece un espacio imaginario que en realidad no existe. Es la obra de un pintor que fotografía su propia obra.

Para la realización de la intervención junto a Berrogüetto en Sargadelos, el artista francés, Georges Rousse, utilizó un tema conductor propiciado por el propio grupo Berrogüetto y que gira en torno al número 7 (en griego, Hepta) -un número con mágicas connotaciones en innumerables culturas y que constituye también el eje principal sobre el que gira el nuevo trabajo discográfico del grupo gallego- y utilizó los siete componentes del grupo para la realización de varias fotografías que se incluyeron en gran formato en el espacio intervenido. Esta fue la primera vez que Georges Rousse incluye seres humanos reales en sus trabajos sobre el espacio.

Georges Rousse posee un extenso curriculum y ha obtenido distintos e importantes premios como el Premio ICP de Nueva York, o el Premio Nacional de Fotografía en Francia.

EL ESPACIO INTERVENIDO:
EL CONJUNTO HISTÓRICO-ARTÍSTICO DE SARGADELOS

La elección de Sargadelos como espacio "mágico" responde a la importancia que Berrogüetto y Rousse conceden al hecho de que este lugar y las industrias que albergaban han sido el germen del florecimiento de una renovada industria cultural de vital importancia y significación en Galicia a partir de la mitad del siglo XX.

Pero el origen de Sargadelos hay que remontarlo a 200 años atrás, cuando el ilustrado gallego-asturiano Antonio Raimundo Ibáñez, al que el pueblo y los primeros historiadores hicieron Marqués de Sargadelos, creó un complejo industrial que puso en funcionamiento la primera siderurgia integral de España a finales del siglo XVIII, y que se destinaría luego a la producción de cerámica de gran calidad. En 1875 se consuma el cierre de la industria y se inicia la degradación del conjunto arquitectónico, del que sólo se conservan actualmente algunas construcciones.

Pasado un siglo, un proyecto recuperador de la memoria histórica de Galicia, el Laboratorio de Formas, concebido por exiliados gallegos en América y constituido por Luís Seoane e Isaac Díaz Pardo, con la posterior incorporación del arquitecto Andrés F. Albalat, restaura la producción de cerámica en Sargadelos, crea el Museo Carlos Maside, Gráficas y Ediciós do Castro, el Instituto Galego de Información, y ayuda a la recuperación del Seminario de Estudos Galegos, en el que, entre otras áreas, se integra el Laboratorio Geológico de Laxe de la Fundación Parga Pondal.

Se trataba de restaurar en esta nueva etapa el espíritu de empresa del antiguo Sargadelos, su concepción ética de la empresa, alejada de cualquier tentación especulativa. Sargadelos había sido concebida como una asociación de recursos propios para, añadiéndole valor, poder satisfacer necesidades auténticas, lo que significaba una clara revolución frente a la empresa ideada como una asociación de intereses para especular con necesidades y recursos. La empresa de más aliento y prestigio del pasado industrial de Galicia guardaba esta virtud fundamental que era necesario significar.

El Laboratorio de Formas solicitó en 1972 la declaración del conjunto como Histórico-Artístico, protección que le fue concedida ese mismo año.

NAVEGANTES...

Berrogüetto son navegantes, quizás porque su entorno es el mar y su océano musical se sitúa en la síntesis de una tradición renovada y una contemporaneidad militante, una nave que no retrocede en su afán por descubrir nuevos territorios para la música galaica, en una singladura que afrontan con un espíritu renovado para disfrute de todos aquellos que encuentren satisfacción en la unión de lo moderno y lo tradicional; sus bodegas están abiertas y en ellas tienen cabida todos aquellos elementos y/o influencias, que sin perder la memoria de lo propio y sin miedo a lo ajeno, nuevo o experimental, conduzcan esta nave a los profundos mares de la innovación, la frescura y la belleza. En Berrogüetto el directo es uno de sus mejores vientos. Un directo que afrontan con temperamento y energía, sin negar su tiempo a la sutileza y delicadeza que imprimen la interpretación de pasajes instrumentales, baladas y canciones. Un directo que es un viaje por atmósferas y ambientes que transportan al oyente a paisajes idílicos ou a la cruda cotidianedad en un clima cargado de belleza. En la comodidad de la butaca o en el bullicio de la parranda festivalera, todo el mundo se siente justamente recompensado al final del viaje/periplo: unos porque habrán dejado que el ritmo les lleve; otros, extasiados por la hermosura y el embrujo salvaje de sus canciones y, la mayoría, por haber disfrutado de las excelencias musicales de este sorprendente sexteto gallego.

UNA REFLEXIÓN...

"Hay ciertas casualidades que pueden llegar a producir cambios más o menos importantes en la vida cotidiana de una persona, de un colectivo o mesmo de la humanidad. La obra de Georges Rousse fue para mi un descubrimento de vital importancia, cuándo por casualidad pude contemplar la exposición retrospectiva mostrada a finaless del pasado año en el CGAC (Centro Galego de Arte Comtemporáneo). Me sumergí y fuí desmenuzando todo el proceso hasta llegar a comprender que se trataba de una transformación artística del espacio existente plasmado en una fotografía. El artista juega con el espacio y el espectador juega a descubrir cómo lo ha hecho...una interacción perfecta.

Como músico de la banda gallega Berrogüetto, no pude evitar un analisis: profundizando en el sistema de trabajo que empleamos para la elaboración de nuestra música caí en la cuenta de que existe un paralelismo sorprendente respecto al trabajo de Georges. Nuestro juego consiste en la recuperación de melodías o coplas tradicionales condenadas a la desaparición, el material empleado por Georges son arquitecturas condenadas a la demolición, Georges introduce nuevas arquitecturas dentro de otras ya existentes, nuestras composiciones conservan una estructura o esencia tradicional. El seguinte paso es el arreglo o intervención contemporánea de estas melodías que finalmente serán grabadas en un soporte discográfico o reproducidas en un escenario. La intervención del espacio y la fotografía final de Georges sería el equivalente de nuestor arreglos y del soporte discográfico o el directo.

Siete colores, una por cada uno de nosotros, cubrían nuestras caras, su intervención se prolongó hasta completar un total de siete días, el día siete del mes siete a las siete de la tarde hicimos la presentación bajo el nombre genérico de HEPTA que quizá, no lo se, haya sido una casualidad más."

Quim Farinha
Berrogüetto

 

 

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