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Actualizado:
25/6/02
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Autor:
XAVIER BLANCO Apuntes Históricos
Sobre el origen de la Gaita de Caña, podemos decir que no hay
documento alguno que acredite el lugar y la fecha exacta de su nacimiento.
Sin embargo, existe una documentación en la Escuela de Winchester
(Reino Unido), que hace referencia a la representación más
antigua de una Gaita de Caña. Esta expresión de mitad del
siglo XI "CORUS EST PELLIS SIMPLEX CUM DUABUS CICUTIS", hace
mención de un instrumento compuesto por una simple piel con dos
cañas. Cabe señalar, que los orígenes de los instrumentos
musicales están muy ligados a huesos, cañas y otros materiales
que tienen el furado interior natural. A tenor de los datos disponibles, coincidimos plenamente con la mayor parte de los investigadores que reconocen que la Gaita de Caña, puede ser, sin duda, una de las primeras gaitas que hubo en la humanidad. La gaita de Caña en Moaña La presencia de documentación más notoria corresponde a la mitad del siglo XIX donde se hace referencia a su utilización, fundamentalmente, como instrumento de entretenimiento en el pastoreo local. En los primeros años del siglo XX, cuando las penurias económicas impedían la compra de una gaita común, muchas personas con limitaciones, interesadas en tocar la gaita, no dudaron en echar mano de este peculiar instrumento, capaz de construirse de una manera muy sencilla, pues no reportaba gasto alguno y permitía la digitación de la Gaita común, al tiempo que emitía un sonido más suave y más dulce, ofreciendo al futuro gaitero intimidad en su aprendizaje. Según la documentación oral y escrita, la gaita se solía hacer con odre de vejiga de cerdo, por ser fácil de conseguir aprovechando la tradicional matanza que de este animal se realiza en las aldeas gallegas. En cualquier caso, la mejor manera de tener un odre duradero era hacerlo de pellejo de cabrito o cordero. Para ello, se lavaban varias veces con agua salada, y después de ser inflados, se dejaban secar al aire libre en lugares ventilados como buhardillas e incluso hórreos. La caña se recogía en la primera menguante de Enero, procurando elegirlas con largas distancias entre nudos, para fuego dejarlas secar un año, cuidando siempre de sacarlas los días de sol, acelerando así el proceso de secado. Había también quien las cocía en aceite, para darle así mayor dureza y luego se dejaban secar. Desde siempre, el hombre supo buscar en su imaginación una respuesta que diera significado a las cosas. Este puede ser el motivo por el que en algún momento de la historia, el hombre echara mano de la tradición para satisfacer alguna de sus necesidades culturales. Esta gaita colaboró, de manera importante, en la formación de tan buenos gaiteros como Os Soledás, Os Fietucos u Os Tornillos, pues le hacían pasar unas tardes mui entretenidas, compartidas con las labores de ir con el ganado al monte, en las que el tiempo de espera se hacía apropiado para el aprovechamiento de la práctica gaiteiril. Estudio comparativo
En la actualidad, podemos observar como, aún hoy, no llevan ronco algunas de las gaitas europeas. Tal es el caso de las procedentes del oriente europeo, donde tienen uno o dos punteiros cilíndricos o casi cilíndricos y su sonido se origina en uno o más pallones. También se suelen tocar sin odre, únicamente con el punteiro, lo que llamamos alimentación directa. Aparecen repartidas a lo largo del Mar Adriático, siendo la zona donde está más arraigado Montenegro y Bosnia-Herzegovina. En cualquier caso, la gaita más parecida tímbricamente es la "Gaita encantadora" de la India. Con características similares a las de la Gaita de Caña, pero con tan sólo un punteiro, aparecen otras gaitas repartidas por Macedonia, Bulgaria y Rumania. En Galicia, otros gaiteros de la provincia de Pontevedra, como Os Airiños do Parque de Castrelos, reconocen en su libro que sus comienzos en el mundo de la Gaita se produjeron con punteiros hechos de caña. La propia familia del mítico gaitero Ricardo Portela asegura que comenzó su andadura gaiteiril con flautas y punteiros de caña hechos por ellos mismos... tal y como manifiesta José Luis Calle García, en su libro titulado "Ricardo Portela. Dúas palabras verbo da Gaita Galega", de 1988. Técnica
En cuanto a la afinación, es beneficioso tocar un poco antes, lo que llamamos mojar, para que el pallón de donde emana el sonido se humedezca de manera que produzca una vibración adecuada que permita alcanzar una buena calidad tímbrica. Para la interpretación de las coplas se utiliza una antigua técnica, denominada "el completo", que consiste en que el gaitero solista canta al mismo tiempo que toca la gaita.
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